Este año (yo, Héctor) he estado en InterOcio 2026, y la verdad es que me he venido con una sensación bastante rara. No porque la feria, en general, esté mal, al contrario: es una feria grande, con muchas propuestas, mucha actividad y muchas cosas que ver del mundo de los juegos de mesa. Pero yo fui allí también con los ojos puestos en una parte muy concreta: el rol (logicamente). Y justo ahí fue donde me llevé la bajona.
Quiero contarlo desde mi experiencia personal, tal y como la viví yo, porque creo que hay cosas que merecen decirse. No desde el hate, no desde la bilis fácil, sino desde el cariño que le tengo a este hobby y desde la sensación de que aquí había una oportunidad muy buena de hacer las cosas mejor.
Mi compañero Guillermo acudió el sábado por la mañana junto a Irene de @OffRol, pero yo fui el sábado por la tarde, sobre las 17:00h, acompañado de mi pareja y de mi hija. Había quedado allí con Eleazar e Iván de @RolAndRecreation, así que la idea era sencilla: dar una vuelta, empaparme del ambiente y ver qué tal estaba montado todo.
Nada más llegar, mientras esperaba a esta pareja de cracks, mi hija ya hizo lo que hacen los niños cuando algo les llama la atención de verdad: sentarse a jugar en una mesa casi al instante. Yo aproveché ese momento para darme una vuelta rápida por el lado derecho del recinto, como hacemos casi todos sin pensarlo. Sí, eso de recorrer los espacios de derecha a izquierda, muy de occidental total.
Y ahí empezó todo.
Fui avanzando por los pasillos hasta que, de repente, me di cuenta de que había llegado a la zona de rol… pero no porque estuviera claramente indicada ni porque tuviera vida propia que la hiciera destacar. No. Me di cuenta casi por casualidad o de milagrito. Y eso ya …… me chocó.
La zona estaba aislada del resto de la feria, con mesas sí pero muy poca señalización y una sensación general de desconexión. Como si el rol no formara parte del evento, sino que lo hubieran colocado allí porque había que ponerlo en algún sitio random. Me fijé gracias a que vi a Ismael de @LaTirada Oculta, me acerqué a saludarle y estuvimos charlando un rato. Su impresión, además, iba muy en la línea de la mía: bastante negativa, muy pocho todo. Él estaba jugando con unos amigos, pero me comentó que nadie se estaba sentando, que no había movimiento real.
Y eso que propuestas había. Había rollups de editoriales, estaba material de El Refugio Editorial, cosas de La Llamada de Cthulhu… pero si no ibas mirando con atención o buscando expresamente esa zona, te lo comías con patatas. Pasaba totalmente desapercibido. Mientras hablaba con Isma también vi a Charly de @DungeonsyMazmorras, que siendo como es de alto, la verdad, tampoco era fácil no verle pero insisto: porque me lo dijo Isma.
Le dije a Isma que luego volvería, porque en ese momento habían llegado ya Eleazar e Iván, y como dijo sabiamente Eleazar, tocaba “dar una putivuelta” en general por toda la feria.
Y aquí quiero ser justo: la feria, en términos generales, está bien. Hay muchas mesas, muchas editoriales, muchas cosas para probar y mucho movimiento. Si vas con ganas de descubrir juegos de mesa, pasar la tarde de chill (como dicen los jovenes) y curiosear, hay bastante que hacer. Pero yo no quería quedarme en esa lectura general. Yo quería fijarme en la parte del rol, porque al final es mi sector, mi hobby y una parte muy importante de lo que hago y de cómo vivo este mundillo.
Durante esa vuelta nos encontramos con Víctor, @CostureroRolero, que además de ser un ser de luz tiene unas creaciones espectaculares. Estuvimos charlando con él un buen rato, y allí coincidimos todos en la misma sensación: la zona de rol estaba muerta. Pero muerta de verdad. Muchísimo más apagada que otras zonas de la feria, e incluso más floja que en la edición de 2025, donde yo ya había asisitido unas horas pero mi compañero Guille si estuvo más presente.

El contraste era evidente. De hecho, ayer estuve hablando con Fali, que es quien organiza la zona de rol en InterOcio, y me confirmó un dato que refuerza todavía más esta sensación: en la edición de 2025 se llegaron a hacer 100 partidas durante todo el fin de semana, con gente activa, movimiento constante y mesas que sí se iban ocupando. Y aquí también quiero ser justo, porque Fali estuvo hospitalizado durante este fin de semana, así que seguramente no pudo gestionar ni estar encima de todo como le habría gustado. Pero precisamente por eso creo que conviene separar las cosas: mi crítica no va hacia él ni hacia el curro que hay detrás de levantar la zona de rol, sino hacia una planificación general de feria que, desde fuera, da la impresión de ir mucho más allá de lo que una sola persona puede controlar. Al final, yo hablo de lo que viví, de la organización interna de este año y, sobre todo, de mi sensación y mi opinión personal al recorrer aquella zona.
Y me dio rabia, porque interés por el rol HAY, de hecho, lo decía Guille y estoy completamente de acuerdo con él: el rol está subiendo una barbaridad. Solo había que mirar a la gente. Más de la mitad de los asistentes llevaban camisetas relacionadas con el sector: de D&D, de dados, de HellFireClub & Stranger Things, de Pifias o Memes, de referencias claramente roleras. O sea, la comunidad estaba allí o eso quiero pensar. Pero si coges toda esa energía y la mandas al rincón más perdido de la feria, el resultado es el que vimos.
Y aquí es donde creo que hubo un error importante de planteamiento. Si tienes artesanos del sector rolero, si tienes ilustradores y gente del Artist Area, si tienes editoriales y actividades de rol… ¿por qué no unificarlo un poco más? ¿Por qué no darle un empaque común, una presencia, una identidad? Porque al final, si lo dispersas y encima lo escondes, lo que haces es quitarle fuerza a todo.
Seguimos caminando y llegamos precisamente a la zona de artistas. Y otra vez la misma película. Una zona muy apartada, bastante vacía y, sobre todo, poco visible. Y estamos hablando de un sábado por la tarde, que se supone que es una de las horas fuertes de una feria así. Me llamó muchísimo la atención que ni siquiera hubiera una señalización potente desde arriba. Nada de carteles colgantes visibles a distancia. ¿Para qué? Lo único que había era una especie de tótem relativamente pequeño que, sinceramente, no veía ni el tato.
Y claro, así es muy complicado que tanto artistas como artesanos puedan tener la visibilidad que merecen.
A esas alturas, Eleazar, Iván y yo estábamos ya bastante disgustados. No por falta de calidad en la gente que estaba allí, sino por cómo estaba presentada toda esa parte de la feria. Se notaba una falta de mimo evidente en las zonas de rol, arte y artesanía.
Por suerte, entre tanta bajona, tuve uno de los momentos bonitos del día: encontrarme con el gran Jacin, @Jacimaeron. Nos dimos un abrazo tremendo, de esos sinceros que salen solos. Para mí, Jacin es una influencia clara, una persona a la que admiro y cuyo trabajo respeto muchísimo. Y además, al hablar con él, volví a confirmar que no era una paranoia mía: las sensaciones eran compartidas.

Él mismo me habló también del tema de los medios, porque iba acreditado, y lo que me contó me dejó bastante tocado. El trato a medios, según me explicó, dejaba bastante que desear. Y eso me parece un error serio, porque precisamente los medios son una parte importante de la difusión de la feria. Si quienes van a hablar bien de tu evento se sienten mal tratados, algo no se está haciendo bien.

Eso sí, en mitad de todo eso me regaló uno de los momentos más especiales del día: sacó de su mochila “El Apogeo del Mal” para que se lo firmara. Y no os voy a engañar, me emocioné. Porque cuando alguien a quien admiras, alguien que para ti es referente, te pide que le firmes tu libro, se te mueve algo por dentro. Fue uno de esos instantes que te reconcilian con todo.
Más tarde, sobre las 19:30, volvímos a pasar por la zona de rol. Y seguía exactamente igual. La misma sensación de vacío, la misma falta de movimiento, la misma invisibilidad (también quedaban 30min para el cierre ojo…) . Fue entonces cuando nos dimos cuenta también de que allí estaba el pedazo de equipo de @DoblajesyMazmorras, a quienes al principio ni siquiera había visto, y eso que tenían un d20 bastante grande en el stand. Si ni con eso destacaban, el problema no era suyo. El problema era claramente de ubicación y de planteamiento general.
Estuve hablando con ellos, felicitándoles por el trabajo que hacen y por estar allí representando al sector. Porque eso también hay que decirlo: todo suma, y que haya gente peleando por dar visibilidad al rol dentro de una feria así siempre es positivo. Pero claro, si todo está montado de una forma que no acompaña, el esfuerzo se va a tomar x ***o.
Además, me contaron que habían hecho una charla sobre cómo interpretar en el rol, algo que me parece una idea buenísima. Que gente profesional del mundo del doblaje y la interpretación dé una charla así es un valor enorme para el sector. Pero otra vez, más decisiones difíciles de entender: les asignaron la charla a las 10:00h, justo cuando abre la feria (brillante idea de la orga vaya), y encima les dan microfonía peeero uno de los dos micros no funcionaba. Es que de verdad… NO SENSE.

Y sí, lo repito: sé perfectamente que InterOcio no es una feria de rol. Lo entiendo. No voy a pedir que todo gire en torno a nuestro hobby cuando el evento tiene otro enfoque principal. Pero precisamente por eso creo que había una oportunidad preciosa de usar esa feria como puerta de entrada al rol para mucha gente. Y esa oportunidad, al menos desde lo que yo viví, se desaprovechó.
Me da pena decirlo, porque no quiero que esto suene a ataque gratuito. De hecho, no lo es. Es una crítica nacida desde la decepción y desde las ganas de que estas cosas salgan bien (hablo sabiendo lo que es, porque montamos LaRoliada2025 y salió regulera). Porque cuando el rol está creciendo, cuando hay comunidad, cuando hay creadores, artesanos, artistas y editoriales empujando… lo mínimo que se puede pedir es que se les dé un espacio digno, visible y cuidado.
Yo me fui de allí bastante disgustado, la verdad. Y me consta que no fui el único. He hablado con más gente y hay bastantes personas que no se plantean repetir el año que viene. Y eso sí que me preocupa, porque al final no perjudica solo a quien expone o participa. Perjudica al sector, a la posibilidad de seguir abriendo puertas y de enseñar a más gente lo que el rol puede ofrecer.
Ojalá en próximas ediciones se tome nota. Porque potencial y público hay.
Pero al rol, si decides darle un espacio, hay que dárselo de verdad. No como si estuviera al lado de la salida de emergencia.
Big Up!!!